
El verano es una de las etapas más desafiantes para el bienestar de cachorros y gatitos.
Las altas temperaturas, los viajes y los cambios de rutina propios de las vacaciones pueden
afectar directamente su salud, especialmente cuando aún están en pleno crecimiento y su
organismo no logra adaptarse con facilidad al calor.
“Se trata de un período de alto riesgo para las mascotas bebés porque su organismo aún es
inmaduro. Cachorros y gatitos tienen una capacidad limitada para regular la temperatura
corporal, por lo que son mucho más susceptibles al golpe de calor y a la deshidratación”,
explica la Dra. Alejandra Lablé, médico veterinario. Además, durante las primeras
semanas de vida su sistema inmune todavía se encuentra en desarrollo, lo que los vuelve
más vulnerables a enfermedades infecciosas que aumentan en climas cálidos, junto con la
proliferación de parásitos externos y trastornos gastrointestinales.
Durante el verano, muchos problemas de salud se originan en errores comunes que suelen
cometer los tutores primerizos. “Uno de los más frecuentes es subestimar el calor,
pensando que el cachorro o gatito se adaptará solo. También es habitual modificar
bruscamente la alimentación, ofrecer restos de comida humana o descuidar la hidratación,
especialmente durante viajes o salidas prolongadas”, advierte la especialista. A esto se
suma la exposición al sol en horarios inadecuados, paseos excesivos o el retraso de
controles veterinarios por el período de vacaciones.
Reconocer las señales de alerta es clave. Jadeo excesivo, decaimiento, encías secas,
vómitos o diarrea no deben normalizarse durante esta época. “En mascotas bebés, actuar
de manera precoz marca la diferencia entre un problema leve y una urgencia grave. Ante
cualquier signo anormal, la recomendación es consultar de inmediato con un médico
veterinario”, señala la Dra. Lablé.
La hidratación cumple un rol fundamental en los meses de calor. En verano, los
requerimientos de agua aumentan, por lo que se recomienda renovar el agua varias veces
al día, ubicar bebederos en zonas sombreadas y complementar la alimentación con
opciones húmedas que ayuden a mantener un buen nivel de hidratación.
El calor también puede afectar el apetito y la digestión de las mascotas bebés, por lo que es
normal que coman menos durante las horas más calurosas. En este contexto, se aconseja
ofrecer raciones pequeñas, evitar alimentos expuestos al sol y no improvisar con cambios
en la dieta, ya que esto puede provocar problemas digestivos.
Finalmente, el llamado es a la prevención y al cuidado responsable. “Mantener una rutina,
evitar exposiciones innecesarias al calor y no improvisar son claves para un verano seguro.
Priorizar la prevención y consultar ante cualquier duda es fundamental cuando se trata de
cachorros y gatitos”, concluye la especialista. Con este enfoque educativo, Royal Canin
refuerza su compromiso con el bienestar y la nutrición responsable de las mascotas desde
sus primeras etapas de vida.



