Salud

En la era de los medicamentos inyectables para bajar de peso: Ya no basta contar calorías

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Especialista advierte: con la reducción del apetito provocada por los medicamentos
para la pérdida de peso, la atención debe centrarse en la densidad nutricional de los alimentos.

Quienes empiezan a usar medicamentos inyectables para bajar
de peso suelen notar que el hambre disminuye drásticamente —y, con ella, la cantidad de
comida en el plato.

El efecto es esperado y forma parte del tratamiento. Pero también plantea una nueva
pregunta: si la cantidad de alimentos disminuye, ¿cómo asegurar que el cuerpo siga recibiendo
todos los nutrientes que necesita?

Es justamente en este punto donde entra una nueva forma de mirar la alimentación.
Menos volumen, más nutrientes

En este contexto, surge la necesidad de buscar alimentos con mayor densidad nutricional, es
decir, la relación entre la cantidad de nutrientes y las calorías de un alimento. Cuantas más
vitaminas, minerales, fibras y proteínas aportan con menos calorías, mayor es su densidad
nutricional. Algo que se vuelve aún más importante cuando se come menos.

“Cuando la ingesta disminuye, no hay mucho margen para equivocarse. Como la persona tiene
menos hambre, conviene aprovechar para comer mejor. Cada elección pasa a tener un mayor
impacto en la ingesta de nutrientes. Por eso, el foco no debería estar solo en reducir calorías,
sino en asegurar que el organismo se mantenga bien nutrido a lo largo del proceso”, refuerza
el médico nutriólogo Nataniel Viuniski, Máster en Nutrición y Alimentos y miembro del
Consejo Consultor de Nutrición de Herbalife.

El riesgo de comer mal
De esta manera, las personas que utilizan medicamentos para bajar de peso necesitan
orientación nutricional y un plan alimentario que garantice cantidades suficientes de
nutrientes para el funcionamiento del organismo. “Las proteínas, por ejemplo, además de
múltiples funciones vitales, son fundamentales para preservar la masa muscular —algo que
puede verse comprometido durante la pérdida de peso. Las fibras ayudan al funcionamiento
intestinal y al control de la glucosa en sangre. Las vitaminas y minerales, por su parte,
participan en funciones esenciales, desde la inmunidad hasta el metabolismo energético”,
explica Viuniski.

Cuando esto no se cumple, además de la pérdida de masa muscular, pueden aparecer otros
efectos, como mayor caída del cabello, aumento de la flacidez de la piel, disminución de la
inmunidad y de la energía en general, entre otros.

¿Pero cómo llevarlo a la práctica?

El nutriólogo y Máster en Nutrición recomienda cambios simples que pueden ayudar a mejorar
la calidad de la alimentación:

  • Preparar comidas saludables, con poco aceite y sin exceso de sal.
  • Priorizar proteínas de buena calidad en todas las comidas, incluidos los snacks, como huevos,
    carnes magras y lácteos.
  • Consumir frutas, verduras y hortalizas todos los días.
  • Comer pequeñas porciones de alimentos saludables y nutritivos en las comidas, incluso sin
    tener mucho apetito.
  • Incluir batidos proteicos, que son prácticos de preparar, aportan una buena cantidad de
    nutrientes con calorías controladas. “Pueden utilizarse como complemento de la alimentación,
    ayudando a asegurar la ingesta de nutrientes esenciales para el organismo”, señala el
    nutriólogo.
  • Apostar por alimentos y suplementos ricos en fibra.
  • Dejar los productos con muchas calorías y pocos nutrientes para ocasiones puntuales.
  • Consultar con el médico o nutricionista sobre el uso de suplementos. Por su practicidad,
    pueden contribuir a cubrir posibles déficits de nutrientes. “Sin embargo, es importante
    destacar que deben formar parte de una alimentación adecuada y equilibrada”, concluye el
    nutriólogo.

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