Salud

5 decisiones que marcan la diferencia en tu bienestar

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Hábitos simples y consistentes pueden aportar beneficios para la salud física, mental y emocional a lo largo del tiempo

Cuando se trata de salud, muchas personas creen que
es necesario hacer cambios radicales para mejorar su bienestar. Sin embargo, la
ciencia muestra que pequeñas acciones diarias pueden ayudar a aumentar la energía,
mejorar la calidad de vida e incluso reducir el riesgo de enfermedades crónicas.

“Las pequeñas decisiones consistentes suelen ser más sostenibles y pueden tener un
impacto significativo en la salud a lo largo de los años. Además, es importante
mantener los chequeos médicos al día, ya que la prevención ayuda a identificar de
manera temprana posibles problemas de salud”, comenta el médico nutriólogo
Nataniel Viuniski, magíster en Nutrición y Alimentos y miembro del Consejo Consultor
de Nutrición de Herbalife.

A continuación, conoce cinco decisiones que pueden marcar la diferencia en tu
bienestar:

  1. Comienza el día con una comida equilibrada
    La primera comida del día puede influir en los niveles de energía, la saciedad y las
    elecciones alimentarias de las horas siguientes. Combinar fuentes de proteínas, fibra y
    carbohidratos de calidad ayuda a promover una liberación gradual de energía y puede
    contribuir a un mejor control del apetito a lo largo del día.
    “En lugar de consumir solo café y pan, procura incluir un desayuno más completo. Por
    ejemplo, una fruta con avena acompañada de huevos, yogur, queso bajo en grasa u
    otra fuente de proteína. También puede ser un batido nutritivo rico en proteínas. Esta
    combinación de nutrientes ayuda a mantener la energía estable y a prolongar la
    sensación de saciedad”, orienta el nutriólogo.
  1. Encuentra maneras de mantenerte activo
    No siempre es posible seguir una rutina estructurada de ejercicios, pero eso no debe
    ser una excusa para permanecer inactivo. Caminar algunos minutos, subir escaleras,
    hacer pausas para estirarse o reemplazar parte del tiempo sentado por actividades en
    movimiento ya contribuye a reducir el sedentarismo.
    Las investigaciones muestran que incluso pequeñas cantidades de actividad física
    están asociadas con beneficios para la salud. Un estudio publicado en el Journal of the
    American College of Cardiology observó que correr entre cinco y diez minutos al día se
    asocia con un menor riesgo de mortalidad por todas las causas y por enfermedades
    cardiovasculares. Otro estudio sugiere que realizar algunas sentadillas después de las
    comidas puede ayudar a reducir los picos de glucosa en sangre. Los investigadores
    observaron que la contracción de los grandes músculos de las piernas aumenta la
    captación de glucosa por parte del organismo, favoreciendo el control glucémico
    después de la alimentación.
  1. Cuida tu hidratación
    El agua participa en prácticamente todas las funciones del organismo. Interviene en la
    regulación de la temperatura corporal, el transporte de nutrientes, la digestión e
    incluso la concentración.
    Por eso, una estrategia sencilla es no esperar a sentir sed para beber agua. Las
    investigaciones sugieren que incluso niveles leves de deshidratación pueden afectar el
    bienestar, aumentando la fatiga, empeorando el estado de ánimo y dificultando la
    concentración. También existen evidencias científicas que sugieren que aumentar el
    consumo de agua puede ayudar a algunas personas a controlar mejor los dolores de
    cabeza recurrentes, aunque aún se necesitan más estudios para confirmar este
    beneficio.
    “Recomiendo calcular aproximadamente 35 ml de agua por cada kilogramo de peso
    corporal. En días más calurosos o cuando la persona realiza entrenamientos intensos,
    la cantidad debe ser mayor”, señala Viuniski.
  1. Reserva algunos minutos para desacelerar
    En una rutina marcada por compromisos y exceso de información, hacer pausas es
    necesario. Detenerse unos momentos para respirar profundamente, estirar el cuerpo,
    caminar o simplemente desconectarse de las pantallas puede ayudar a aliviar el estrés
    y mejorar la capacidad de concentración.
    Las revisiones científicas muestran que las prácticas de atención plena, como el
    mindfulness, están asociadas con una reducción de los síntomas de ansiedad y estrés.
    “Detente y respira profundamente, dirigiendo tu atención al momento presente, sin
    preocuparte por lo que ya pasó o por lo que aún está por venir. Y recuerda: lo más
    importante no es la duración de la pausa, sino la frecuencia con la que se incorpora a
    la rutina”, aconseja Viuniski.
  1. Prioriza una buena noche de sueño
    Dormir bien es una de las estrategias más importantes para cuidar la salud a largo
    plazo. Durante el sueño, el organismo realiza procesos fundamentales para la
    recuperación física, la consolidación de la memoria, el equilibrio hormonal y el
    funcionamiento del sistema inmunológico.
    Según una declaración científica de la American Heart Association, publicada en la
    revista Circulation, dormir poco o tener un sueño de mala calidad está asociado con un
    mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades
    cardiovasculares.
    “La recomendación para los adultos es dormir entre siete y ocho horas por noche.
    Además, para lograr un mejor descanso, es importante mantener horarios regulares
    para acostarse y despertarse”, aconseja el médico nutriólogo.

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