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Se vienen las “Juntas Secretas”: el nuevo encuentro entre solteros y solteras que combina vino y turismo en Colchagua

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En medio de los viñedos del Valle de Colchagua, una particular
experiencia busca cambiar la manera en que los solteros se conozcan. Las
“Juntas Secretas”, a celebrarse este 12 de septiembre a partir de las
17:00 horas en Viña Ravanal, reúnen a personas de 35 años y más, en
torno al vino, la gastronomía y la música.

Conocer nuevas personas después de los 35 años puede convertirse en un
desafío. Las rutinas laborales, los círculos sociales más acotados y la
propia experiencia de vida, hacen que volver a ampliar la red de
amistades no sea tarea fácil. En ese escenario, surgen las “Juntas
Secretas”, una plataforma de encuentros presenciales que propone
recuperar la espontaneidad de una fiesta, pero bajo una experiencia
cuidadosamente diseñada para personas solteras o separadas mayores de 35
años.

La iniciativa nació en 2025 y, de acuerdo con su fundadora, Paula
Herrera, busca convertirse en “una alternativa a las aplicaciones de
citas y a los espacios tradicionales de encuentro”. Para participar, las
personas deben postular previamente y existe una selección orientada a
reunir perfiles con intereses y etapas de vida similares, manteniendo
además una paridad de hombres y mujeres.

Pero las Juntas Secretas (a celebrarse en esta ocasión este 12 de
septiembre a partir de las 17:00 horas en Viña Ravanal) tienen una
particularidad: sus encuentros no se desarrollan necesariamente en los
lugares habituales de la vida nocturna. “La propuesta es trasladar el
concepto a escenarios diferentes, donde el entorno también sea parte de
la experiencia.
Y uno de esos escenarios es el Valle de Colchagua”, dice Paula Herrera.

Del encuentro social al mundo del vino

La conexión entre las “Juntas Secretas” y el territorio vitivinícola
surgió a partir de la relación entre su organizadora y Carmen Paz
Ravanal, gerente de Marketing de Viña Ravanal. La idea fue sacar estas
experiencias de Santiago y llevarlas hasta un espacio donde el paisaje,
el vino y la historia pudieran convertirse en protagonistas.

“¿Qué mejor que hacerlo en un lugar cercano a la Región Metropolitana,
pero lo suficientemente lejos como para desconectarse de la rutina y
conectar con otras personas?”, plantea Carmen Paz Ravanal. A eso se
suma, el vino como “un elemento que ayuda a generar un ambiente más
relajado y propicio para la interacción”, agrega.

Así, el encuentro deja de ser simplemente una fiesta para transformarse
en una experiencia vinculada al enoturismo. Los asistentes comienzan con
un trago de bienvenida y un recorrido por la bodega y la sala de
barricas. Luego llega uno de los momentos centrales: el taller “Arma tu
vino”, donde los participantes se dividen en grupos y experimentan con
distintos vinos para crear su propio ensamblaje.

La dinámica busca que personas que llegan sin conocerse, tengan una
actividad común que facilite la conversación y el vínculo. “Se forman
grupos de personas que inicialmente no se conocen y, a través de la
degustación y la creación de su propio vino, se va generando una
complicidad y conexión que es difícil de lograr en otros lugares”,
explica Carmen Paz Ravanal.

Una experiencia que busca escapar de las aplicaciones

Para Paula Herrera, el concepto responde precisamente a una necesidad
que detectó después de años vinculada al mundo de las relaciones
humanas. “El objetivo fue rescatar la posibilidad de conocer a alguien
de manera espontánea, pero adaptándola a las necesidades de un público
adulto que busca seguridad y afinidad”, asegura la fundadora de “Juntas
Secretas”.

La propuesta, intenta recrear aquella sensación de los 20 años, cuando
conocer personas nuevas podía ocurrir de manera natural en una
universidad o una fiesta, pero incorporando mecanismos de selección y un
ambiente diseñado para personas que se encuentran en etapas de vida
similares.

El modelo ha experimentado una rápida expansión, donde ya se han
realizado más de 26 “Juntas Secretas”, con más de 2.500 participantes y
sobre 7.500 postulaciones. La demanda también ha llevado a limitar
considerablemente los cupos: mientras una experiencia puede recibir
alrededor de 600 postulaciones, solo 120 personas son finalmente
seleccionadas.

La próxima experiencia en el Valle de Colchagua de este 12 de septiembre
en Viña Ravanal, mantiene esa lógica. La jornada está concebida como una
experiencia integral, con gastronomía, vino, actividades y música. El
programa contempla el taller para crear un blend propio, un recorrido
por las instalaciones, un cóctel buffet con cortes de parrilla, vinos de
la viña, bebidas y aguas. Todo culmina con música de DJ y baile al
atardecer.

El código de vestimenta también busca combinar comodidad y elegancia: un
estilo “casual chic”, pensado para desenvolverse tanto entre los viñedos
como en los espacios de la bodega. La experiencia, por tanto, se mueve
entre distintos mundos: comienza como una actividad enoturística,
continúa como una instancia gastronómica y social, y termina convertida
en una fiesta.

Más allá de la posibilidad de conocer a otras personas, el concepto
plantea una pregunta interesante para los destinos vitivinícolas: ¿cómo
acercar el vino a públicos que quizás no se sienten convocados por el
tradicional tour de una viña? Lo interesante es que las “Juntas
Secretas” ofrece una manera “más lúdica, social y contemporánea” de
aproximarse al mundo del vino.

La apuesta también es mostrar que el atractivo de Colchagua no solamente
son sus vinos. La naturaleza, la gastronomía, el patrimonio y las
tradiciones forman parte de una experiencia turística más amplia. “Estas
acciones permiten mostrar mucho más que vino: la cocina, la cultura, los
paisajes, las tradiciones y la identidad del territorio”, plantea Carmen
Paz Ravanal.

En ese sentido, las “Juntas Secretas” se insertan en una tendencia de
diversificación de las experiencias enoturísticas, donde el visitante ya
no llega únicamente a degustar una copa o recorrer una bodega, sino a
vivir una experiencia asociada al territorio y a las personas. Una
experiencia que busca quedarse en Colchagua.

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