Salud

Diabetes: 6 mitos y verdades

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En el marco del Día Mundial de la Diabetes, que se celebra el 14 de noviembre, una especialista aclara algunas de las creencias sobre la alimentación de quienes viven con esta condición y explica qué es realmente importante para el control de la glucemia.

¿Las personas con diabetes no pueden consumir
azúcar? ¿Necesitan eliminar el pan, el arroz y las frutas de su alimentación? Aunque
son bastante frecuentes, estas dudas todavía están rodeadas de mitos que pueden
llevar a restricciones innecesarias y dificultar la adopción de hábitos saludables.


“La alimentación desempeña un papel fundamental en el control de la diabetes, pero
eso no significa que determinados alimentos deban eliminarse por completo de la
dieta. Actualmente, las principales guías de tratamiento recomiendan un enfoque más
flexible e individualizado, que considera no solo la cantidad de carbohidratos
consumidos, sino también su calidad, la composición de las comidas y las necesidades
de cada persona”, explica la nutricionista Clara Lucía Valderrama, miembro del Consejo
Consultor de Nutrición de Herbalife.


A propósito del Día Mundial de la Diabetes, que se celebra el 14 de noviembre, es
importante aclarar los principales mitos y verdades sobre la alimentación de las
personas que viven con este diagnóstico y conocer qué cuidados realmente marcan la
diferencia:

  1. “Las personas con diabetes no pueden consumir azúcar.”
    MITO. Las recomendaciones de la Asociación Americana de Diabetes (ADA), una de las
    principales referencias internacionales en el tratamiento de esta condición, indican
    que la alimentación de estos pacientes no debe basarse en restricciones estrictas, sino
    en una planificación alimentaria saludable y flexible. Estas mismas recomendaciones
    aconsejan reducir el consumo de carbohidratos refinados y azúcares añadidos. En la
    práctica, el azúcar no está prohibido, pero su consumo requiere moderación y un plan
    orientado por profesionales de la salud.
  1. “Las personas con diabetes necesitan prestar más atención al consumo de fibra.”
    VERDAD. La fibra desempeña un papel importante en el control de la glucemia,
    especialmente la soluble, que ayuda a retrasar la absorción de los carbohidratos y a
    reducir los picos de glucosa después de las comidas. Además, contribuye a la saciedad,
    al funcionamiento intestinal y a la salud cardiovascular, aspectos relevantes para
    quienes viven con diabetes. “Por eso, es recomendable incluir en las comidas alimentos
    que aporten fibra, como avena, chía, linaza, lentejas, frutas con cáscara, verduras y
    cereales integrales, por ejemplo. Otra opción es utilizar suplementos de fibra en la
    preparación de recetas”, recomienda Valderrama.

Según la nutricionista, la recomendación general es consumir al menos 14 g de fibra
por cada 1.000 calorías ingeridas, respetando un mínimo de 25 g al día.

  1. “Las personas con diabetes deben evitar las frutas.”
    MITO. Las frutas pueden consumirse, preferentemente con cáscara y en las porciones
    individuales recomendadas por el profesional de la salud que acompaña al paciente,
    de acuerdo con las orientaciones de la Asociación Americana de Diabetes (ADA). “De
    hecho, consumir la fruta con cáscara y pulpa es una opción mucho mejor para las
    personas con diabetes que los jugos y las bebidas azucaradas, que suelen tener un bajo
    contenido de fibra y pueden contribuir a elevar rápidamente la glucemia”, explica la
    nutricionista.
  1. “Las proteínas no hacen ninguna diferencia para las personas con diabetes.”
    MITO. Consumir proteínas en cantidades adecuadas es importante para preservar la
    masa muscular, que desempeña un papel fundamental en el control de la glucemia.
    Esto se debe a que los músculos son uno de los principales responsables de captar la
    glucosa de la sangre, especialmente después de las comidas. Por su parte, la pérdida
    de masa muscular puede dificultar la entrada de glucosa en las células y contribuir al
    aumento de sus niveles en la sangre.

Este nutriente adquiere aún más importancia con el envejecimiento, cuando se
produce una pérdida progresiva de masa y fuerza muscular. Según una publicación de
la revista Clinical Nutrition, en general, las personas mayores necesitan consumir entre
1 y 1,2 g de proteína por kilogramo de peso corporal al día, junto con la práctica de
actividad física, para ayudar a preservar los músculos. “No existe una cantidad única
recomendada para todas las personas. La recomendación debe considerar la edad, el
peso, la actividad física y las condiciones de salud. Quienes presentan enfermedad
renal, por ejemplo, necesitan orientación individualizada”, advierte Valderrama.


Además, una revisión sistemática con metaanálisis publicada en la revista Nutrition
Research mostró que consumir proteína de suero de leche (whey protein) antes de las
comidas puede ayudar a reducir el aumento de la glucosa en la sangre en personas con
diabetes tipo 2 leve o bien controlada. Sin embargo, los investigadores señalaron la
necesidad de realizar estudios más amplios para confirmar los resultados.

  1. “Es necesario eliminar los carbohidratos de la alimentación.”
    MITO. Las personas con diabetes no necesitan eliminar por completo los carbohidratos
    de su alimentación. Sin embargo, es importante controlar tanto la cantidad como la
    calidad de estos alimentos, ya que ambos factores influyen en la glucemia. La
    recomendación general es priorizar fuentes ricas en fibra, como cereales integrales,
    legumbres, frutas y verduras, y reducir el consumo de carbohidratos refinados y
    azúcares añadidos.

La cantidad y la distribución de los carbohidratos a lo largo del día deben
individualizarse, considerando las necesidades nutricionales, el tratamiento y los
hábitos de cada persona, de acuerdo con la Asociación Americana de Diabetes (ADA).

  1. “Saltarse las comidas ayuda a controlar la glucemia.”
    MITO. Pasar largos períodos sin comer no es una estrategia recomendada para todas
    las personas con diabetes, ya que puede aumentar el riesgo de hipoglucemia,
    especialmente entre los pacientes que utilizan insulina o determinados medicamentos,
    como las sulfonilureas, que estimulan su producción en el organismo.

“Además, pasar muchas horas sin comer puede aumentar el hambre y dificultar el
control del tamaño de las porciones en las siguientes comidas. Por eso, los horarios y la
frecuencia de las comidas deben ajustarse a cada paciente, considerando el
tratamiento, la rutina y las recomendaciones de su equipo de salud”, concluye la
nutricionista.

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