
La jornada permitió a productores conocer en terreno cómo esta innovación aplicada al riego, distribuida por Tagle & Cía. en Chile, está impactando la eficiencia operativa y el uso del agua en la agricultura.
En un contexto marcado por la escasez hídrica, el aumento de los costos operativos y la creciente dificultad para acceder a mano de obra agrícola, los espacios de encuentro entre productores y soluciones tecnológicas se vuelven clave para el futuro del sector.
En ese contexto, la empresa agroindustrial chilena Patagonia Fresh, dedicada al cultivo de tomate para salsa y parte del grupo IANSA- realizó una demostración en terreno del sistema de control inalámbrico TWIG Nelson, una solución tecnológica desarrollada por Nelson Irrigation y comercializada en Chile por Tagle & Cía., diseñada para operar directamente en campos agrícolas y adaptarse a las distintas realidades productivas del país. La prueba se llevó a cabo en una parcela demostrativa de cerca de 20 hectáreas, donde participaron alrededor de 20 agricultores, quienes pudieron verificar el funcionamiento del sistema en condiciones reales.
Durante la jornada, los asistentes observaron el control remoto de válvulas y sectores de riego a través de dispositivos móviles, así como la operación de la telemetría inalámbrica en terreno. El sistema permite monitorear y gestionar el riego en tiempo real desde un teléfono celular o tablet, entregando información clave para decidir cuándo y cuánto regar, reduciendo desplazamientos, tiempos de operación y un uso ineficiente del recurso hídrico.
“El valor de este tipo de instancias es que permiten ver la tecnología funcionando en terreno. La telemetría lleva el dato al momento exacto en que se necesita y ayuda a pasar de decisiones basadas solo en la experiencia a decisiones respaldadas por información en tiempo real”, explicó Valeria García, subgerente de desarrollo hortícola de Tagle & Cía., empresa proveedora y distribuidora de materiales y equipos de riego tecnificado y agrícolas.
Asimismo, describió el equipo TWIG como una solución de riego robusta y completamente móvil, ideal para su uso en campo y especialmente pensada para cultivos hortícolas. El sistema permite configurar válvulas según las necesidades productivas y puede operar conectado a generadores eléctricos, a corriente de 220V o mediante paneles solares, lo que facilita su implementación en zonas rurales con acceso limitado a infraestructura energética.
Uno de los aspectos que más interés generó entre los productores fue su impacto en la gestión de la mano de obra. Durante la demostración, se evidenció cómo una sola persona puede manejar el riego de extensiones que van desde 20 hasta más de 50 hectáreas, concentrando las labores presenciales en la revisión de la cinta de riego y el control visual en campo. “Hoy cuesta cada vez más encontrar mano de obra dispuesta a realizar trabajos agrícolas intensivos. Este tipo de soluciones reduce la necesidad de apertura manual, baja los costos operativos y hace al agricultor más independiente”, señaló García.
En términos de inversión, explicó que el sistema TWIG tiene un costo aproximado de US$14.000 para una superficie de 20 hectáreas, lo que equivale a cerca de US$700 por hectárea. Gracias al ahorro en mano de obra y a una operación más eficiente, la inversión puede recuperarse en un plazo cercano a un año productivo.
Para Ignacio del Campo, gerente regional para Latinoamérica de Nelson Irrigation, nada reemplaza a la tecnología funcionando en terreno. “Las válvulas y el sistema de control TWIG combinan robustez, facilidad de instalación y una operación intuitiva, lo que permite a los productores concentrarse en lo esencial: regar bien y a tiempo, especialmente en cultivos de temporada. Es una tecnología pensada para funcionar, no para complicar”, concluyó.



