Salud

9 motivos que pueden estar dificultando tu pérdida de peso

Young woman taking measurements of her body in front of the mirror in her bedroom
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El mal descanso, el exceso de estrés y varios otros factores que quizás ni imaginas pueden estar interfiriendo en tu proceso de adelgazamiento. Descubre cuáles son.

Cuando se trata de perder peso, la ecuación parece
simple: consumir menos calorías y gastar más energía. Sin embargo, en la práctica, el
proceso es mucho más complejo. Diversos factores biológicos, conductuales y
ambientales pueden influir en la pérdida de peso.

“El cuerpo humano cuenta con mecanismos de adaptación que pueden dificultar el
adelgazamiento con el tiempo. Además, muchos hábitos del día a día pasan
desapercibidos y terminan saboteando los resultados”, advierte el médico nutriólogo
especialista en obesidad Nataniel Viuniski, magíster en Nutrición y Alimentos y
miembro del Consejo para Asuntos Nutricionales de Herbalife.

A continuación, conoce los motivos más comunes que pueden estar detrás de la
dificultad para perder peso.

  1. Sueño insuficiente o de mala calidad
    Dormir poco puede interferir directamente en las hormonas que regulan el hambre y
    la saciedad. Un estudio publicado en Annals of Internal Medicine mostró que personas
    que dormían alrededor de 5,5 horas por noche perdieron un 55% menos de grasa y
    más masa magra durante una dieta en comparación con quienes dormían 8,5 horas.
    “Esto puede generar la necesidad de consumir más alimentos o picar entre comidas
    durante el día”, explica el especialista.
  2. Estrés elevado
    El estrés crónico estimula la liberación de cortisol, una hormona que puede aumentar
    el apetito y favorecer la acumulación de grasa abdominal. Una revisión publicada en la
    revista Obesity Reviews indica que niveles elevados de cortisol están asociados con
    mayor acumulación de grasa abdominal y cambios en el comportamiento alimentario,
    lo que puede dificultar el control del peso. En estos casos, pueden ayudar prácticas
    como yoga, terapia o acupuntura para manejar mejor los factores que generan estrés.
  3. Deficiencia de vitaminas y minerales
    Según la nutricionista Clara Lucia Valderrama, miembro del Consejo Consultor de
    Nutrición de Herbalife, la falta de nutrientes también puede dificultar la pérdida de
    peso, ya que participan en procesos clave del metabolismo energético, la regulación
    del apetito y la disposición para realizar actividad física.
    “Deficiencias de hierro, vitamina D y magnesio, por ejemplo, están asociadas con
    alteraciones metabólicas y un peor control de la glucosa, factores que pueden influir indirectamente en la pérdida de peso”, explica ella, quien recomienda realizar análisis una o dos veces al año para evaluar si es necesario ajustar la alimentación o incluso considerar la suplementación. “Por eso, las personas que utilizan medicamentos inyectables para la pérdida de peso, que limitan considerablemente la cantidad de alimentos ingeridos, pueden evaluar el consumo de alimentos con alta densidad nutricional, como los batidos nutritivos y proteicos”, agrega.
  4. Baja ingesta de proteínas
    La proteína es un nutriente clave para promover la saciedad y preservar la masa
    muscular. Una revisión publicada en el American Journal of Clinical Nutrition muestra
    que las dietas con mayor contenido de proteína pueden aumentar la saciedad y ayudar
    a mantener la masa magra durante el adelgazamiento.
    De acuerdo con el American College of Sports Medicine (ACSM), las personas
    físicamente activas pueden consumir, en general, entre 1,2 y 2,0 g de proteína por kilo
    corporal al día, valor que puede variar según la intensidad del entrenamiento y los
    objetivos individuales.
    “Puede ser útil distribuir el consumo de proteína a lo largo del día, en todas las
    comidas y también en los snacks, para favorecer la síntesis muscular y la saciedad”,
    recomienda Clara Lucia.
  5. Poca actividad física
    Estudios clásicos, como el publicado en la revista Obesity, muestran que participantes
    de programas de pérdida de peso presentaron una reducción significativa del
    metabolismo basal incluso después de adelgazar (lo que se conoce como termogénesis
    adaptativa), lo que puede dificultar seguir perdiendo peso.
    En este contexto, la práctica regular de actividad física cobra aún más relevancia. Los
    ejercicios —especialmente aquellos que contribuyen al aumento de masa muscular—
    pueden ayudar a preservar el metabolismo y aumentar el gasto energético a lo largo
    del día.
    “Una revisión publicada en la revista Progress in Cardiovascular Diseases destaca que
    la combinación de una alimentación equilibrada y actividad física regular puede ser
    una de las estrategias más efectivas para promover la pérdida de peso y,
    principalmente, para mantener los resultados a largo plazo”, refuerza el nutriólogo.
  6. Subestimar el consumo de calorías
    Un artículo publicado en The New England Journal of Medicine señala que las personas
    pueden subestimar la ingesta energética entre un 20% y un 50% y, al mismo tiempo,
    sobreestimar la actividad física realizada, lo que puede explicar en parte la dificultad
    para perder peso. Por eso, puede ser útil contar con orientación profesional y
    herramientas que ayuden a realizar estos cálculos de manera más personalizada.
  7. Condiciones hormonales o metabólicas existentes Según Nataniel, los cambios hormonales pueden afectar el metabolismo, el apetito y también la distribución de la grasa corporal. Por eso, puede ser recomendable realizar un chequeo anual de los niveles hormonales y otros análisis de sangre para investigar condiciones como hipotiroidismo, resistencia a la insulina y síndrome de ovario poliquístico (SOP), por ejemplo.
  8. Bajo consumo de agua
    Una hidratación adecuada participa en diversos procesos metabólicos y puede
    contribuir a la sensación de saciedad, ayudando a reducir la ingesta calórica a lo largo
    del día. Además, algunas investigaciones sugieren que beber agua antes de las comidas
    puede favorecer la pérdida de peso. Por ejemplo, el estudio publicado en la revista
    Obesity mostró que adultos con sobrepeso que bebieron aproximadamente 500 ml de
    agua antes de las principales comidas perdieron más peso durante 12 semanas que
    aquellos que no adoptaron esta estrategia. Otros análisis también indican que niveles
    adecuados de hidratación están asociados con un mejor control del apetito y del
    metabolismo energético.

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