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Igor Lichnovsky, más allá del fútbol: la historia que pocos conocen del jugador que regresa a la U

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Tras 13 años fuera de Chile, Igor Lichnovsky vuelve a Universidad de Chile, el club donde comenzó su carrera. Durante sus años en el extranjero, sin embargo, el defensor desarrolló una faceta mucho menos conocida: junto a su familia, Fundación Lichnovsky y WATERisLIFE se involucró directamente en proyectos de acceso a agua potable en México y Kenia que hoy benefician a miles de personas.

Después de 13 años fuera de Chile, Igor Lichnovsky vuelve a casa. El defensor de 32 años regresa a Universidad de Chile, club donde comenzó su carrera profesional, después de una trayectoria que lo llevó por distintos equipos y países.

Pero hay otra historia de esos años fuera de Chile que poco tiene que ver con goles, campeonatos o camisetas.

A través de Fundación Lichnovsky y junto a WATERisLIFE, Igor y su familia comenzaron a involucrarse en proyectos de acceso a agua potable para comunidades de México y Kenia.

El vínculo nació también desde una reflexión muy relacionada con su propia profesión: ningún futbolista —ni deportista profesional— podría entrenar, competir y recuperarse sin tener acceso permanente a agua limpia. Sin embargo, millones de personas en el mundo siguen viviendo sin algo que para un deportista, y para gran parte de nosotros, resulta indispensable y cotidiano.

A partir de ahí, Lichnovsky decidió conocer esa realidad directamente.

De una cancha profesional a una cancha en Nairobi

En Kenia, Igor viajó junto a su familia para conocer en terreno las comunidades y proyectos desarrollados por WATERisLIFE.

Su involucramiento fue creciendo con el tiempo hasta impulsar, entre otras iniciativas, la construcción de una cancha de fútbol comunitaria en Nairobi, junto a proyectos de agua, saneamiento e higiene que benefician a miles de personas.

Hace algunos meses, Igor regresó a Kenia para conocer la cancha ya terminada. Y su inauguración estuvo lejos de ser solamente una ceremonia: se organizó un campeonato de fútbol con la comunidad e Igor entró a la cancha y jugó los partidos junto a niños, jóvenes y adultos del lugar.

El proyecto representa la unión de dos mundos que hasta entonces parecían muy distintos: la carrera de un futbolista profesional y las comunidades que conoció a miles de kilómetros de los estadios donde habitualmente juega.

Para WATERisLIFE, la cancha es mucho más que infraestructura deportiva. Es un espacio seguro de encuentro, pertenencia y desarrollo para niños y jóvenes de la comunidad.

Agua potable para más de 2.000 personas en Chiapas

El compromiso continuó en México.

En El Herrado, Chiapas, Fundación Lichnovsky y WATERisLIFE desarrollaron un proyecto que permitió rehabilitar un pozo comunitario de 60 metros, instalar un sistema de potabilización por ósmosis inversa, aumentar la capacidad de almacenamiento hasta 12.500 litros e incorporar energía solar para permitir el funcionamiento del sistema incluso durante cortes eléctricos.

Hasta entonces, algunas familias debían desplazarse durante horas para conseguir apenas dos garrafones de agua potable, llegando a gastar cerca de 500 pesos mexicanos en el proceso.

Hoy pueden acceder a agua potable dentro de su propia comunidad por 5 pesos.

El proyecto beneficia inicialmente a más de 2.000 personas y contempla además la capacitación de miembros de la comunidad para que sean ellos mismos quienes administren y mantengan el sistema, buscando garantizar su sostenibilidad en el tiempo.

“No llegó a hacer una donación y seguir su camino”

Para María José Terré, directora ejecutiva de WATERisLIFE, quien ha acompañado a Lichnovsky durante este proceso, lo que diferencia su participación es precisamente la continuidad de su compromiso.“Igor no llegó a hacer una donación y seguir su camino. Quiso entender el problema, conocer a las comunidades, viajar, escuchar y descubrir cómo podía ser parte de una solución. Con los años lo hemos visto involucrarse cada vez más hasta convertirse en parte de nuestra familia.”

Terré destaca especialmente la capacidad que tienen los deportistas profesionales de utilizar su plataforma para generar impacto fuera de sus propias disciplinas. “No creo que todos los deportistas tengan que involucrarse en el acceso al agua. Cada uno encontrará la causa que más sentido le haga. Pero sí creo que quienes tienen una voz capaz de inspirar a millones de personas tienen también una oportunidad enorme de generar cambios. Igor decidió hacerlo y hoy hay miles de personas cuya realidad es distinta gracias, en parte, a esa decisión.”

La relación entre Fundación Lichnovsky y WATERisLIFE continuará con nuevos proyectos destinados a llevar agua potable y oportunidades a comunidades que todavía carecen de acceso.

Así, mientras Igor Lichnovsky regresa al club donde comenzó su carrera, también vuelve a Chile con una historia construida lejos de los estadios y prácticamente desconocida para quienes lo conocen solamente como futbolista.

Una historia que demuestra que hay muchas maneras de hacer equipo, y que algunas de las victorias más importantes ocurren mucho más allá de una cancha.

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