
Este sábado los relojes se adelantan para dar paso al horario de verano. Aunque para muchos puede parecer solo una hora, el cambio puede alterar el sueño y dejar a algunas personas más cansadas, somnolientas o irritables durante los primeros días. Un especialista entrega recomendaciones para ayudar al cuerpo a adaptarse.
Este sábado por la noche Chile vuelve a hacer ese pequeño, pero para algunos doloroso, ejercicio que ya conocemos: cuando el reloj marque las 23:59, habrá que adelantarlo una hora y pasar directamente a la 01:00. Sí, oficialmente ganamos tardes con más luz, pero también perdemos una hora de sueño.
Y aunque 60 minutos puedan parecer poco, nuestro cuerpo no siempre se adapta con la misma rapidez que el celular. El cambio de horario puede producir un desajuste temporal en el ritmo circadiano, el sistema interno que regula, entre otras cosas, los ciclos de sueño y vigilia.
“Nuestro organismo funciona con un reloj biológico que se sincroniza con señales como la luz y la oscuridad. Cuando modificamos bruscamente el horario, ese sistema necesita un tiempo para adaptarse. Por eso, durante los primeros días algunas personas pueden sentir más sueño, cansancio, irritabilidad o dificultades para concentrarse”, explica el director del Centro del Sueño de Clínica INDISA, Dr. Roberto Arias.
¿Quiénes lo pueden sentir más?
No todas las personas reaccionan igual al cambio de hora. Mientras algunas se adaptan rápidamente, otras pueden necesitar varios días para recuperar su rutina habitual de sueño.
Los efectos pueden ser más notorios en niños, adultos mayores, personas con trastornos del sueño o quienes ya mantienen horarios irregulares, como trabajadores por turnos.
“La adaptación depende de cada persona y de sus hábitos previos. Quienes ya duermen poco o tienen horarios muy desordenados pueden sentir con mayor intensidad este cambio. Por eso, más que intentar compensar después, es importante preparar al organismo y mantener una rutina lo más regular posible”, señala el Dr. Arias.



