¿Oídos tapados en primavera? La desconocida relación entre la congestión alérgica y la audición

La congestión nasal provocada por las alergias no solo afecta la respiración: también puede generar presión, sensación de oído tapado y hacer que algunas personas perciban una disminución en su audición. Un reciente metaanálisis aporta nuevos antecedentes sobre este vínculo y expertos destacan la importancia de no postergar los chequeos auditivos ante cambios persistentes.
Estornudos, picazón de ojos, secreción y congestión nasal son algunas de las molestias más conocidas de las alergias primaverales. Sin embargo, durante estos episodios también puede aparecer un síntoma menos evidente: sentir los oídos tapados, presión interna o percibir los sonidos de manera más amortiguada.
La explicación está en la trompa de Eustaquio, un pequeño conducto que conecta el oído medio con la parte posterior de la nariz y la garganta y que, entre otras funciones, ayuda a equilibrar la presión del oído. Cuando existe inflamación y congestión nasal, su funcionamiento puede verse temporalmente alterado.
De hecho, instituciones médicas como Cleveland Clinic incluyen las alergias entre las posibles causas de disfunción de la trompa de Eustaquio[1], condición que puede manifestarse a través de síntomas como sensación de plenitud o presión en el oído, audición amortiguada, chasquidos e incluso molestias o problemas de equilibrio.
“En períodos de mayor congestión nasal algunas personas pueden comenzar a sentir presión en los oídos o notar que escuchan de manera diferente. Esto ocurre porque nariz y oído medio están conectados y, si la trompa de Eustaquio no logra ventilar correctamente, se puede generar esa sensación de taponamiento”, explica Víctor Astudillo, fonoaudiólogo de GAES Chile.
Una relación que sigue siendo estudiada
El vínculo entre rinitis alérgica y funcionamiento del oído medio ha sido objeto de distintas investigaciones. En agosto de 2026, un metaanálisis publicado en International Archives of Allergy and Immunology reunió seis estudios y datos de 923 personas con rinitis alérgica[2].
Los investigadores estimaron una prevalencia conjunta de 36% de disfunción objetiva de la trompa de Eustaquio o alteraciones del oído medio entre los participantes evaluados. El propio estudio advierte, no obstante, que existen diferencias importantes entre las investigaciones analizadas y que se requiere seguir profundizando la evidencia.
Esto no significa que todas las personas que tienen alergia desarrollen problemas auditivos. Sí permite poner atención sobre síntomas que muchas veces pueden pasar inadvertidos durante esta época del año.
En primavera, además, aumenta la presencia ambiental de distintos tipos de polen. En Chile, el calendario de polinización elaborado por especialistas de Clínica Alemana muestra que árboles, pastos y malezas presentan sus períodos de mayor concentración en distintos momentos entre fines del invierno, la primavera y el verano[3].
“Lo importante es distinguir entre una molestia pasajera asociada a un episodio de congestión y un síntoma que se mantiene en el tiempo. Si la persona percibe una disminución persistente de su audición, dolor o una sensación de oído tapado que no desaparece, es recomendable evaluar”, agrega Astudillo.
¿Qué hacer durante la temporada de alergias?
- Controlar los síntomas de la rinitis. Si la congestión, estornudos o secreción nasal son recurrentes o intensos, es recomendable consultar a un profesional de salud para determinar su origen y el tratamiento adecuado, evitando la automedicación.
- Disminuir la exposición a los alérgenos. Medidas como mantener cerradas las ventanas cuando existe una alta concentración de polen, evitar secar ropa al aire libre en esos períodos o reducir la exposición prolongada al exterior pueden ayudar a disminuir el contacto con los desencadenantes de la alergia.
- Estar atentos a cambios en la audición. Presión, sensación de taponamiento, sonidos amortiguados o chasquidos pueden acompañar una alteración temporal de la trompa de Eustaquio. Si estos síntomas se prolongan o aumentan, conviene consultar. También es importante no postergar una evaluación cuando los cambios en la audición persisten. Muchas veces se tiende a esperar o a acostumbrarse a ciertas dificultades para escuchar, aun cuando una evaluación puede ser un primer paso sencillo para conocer qué está ocurriendo.
- No normalizar molestias persistentes. Dolor, secreción del oído o una disminución evidente de la capacidad para escuchar requieren una evaluación profesional para determinar su causa.
En el caso de los niños, la atención debe ser aún mayor. El Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación de Estados Unidos, NIDCD, explica que sus trompas de Eustaquio son más pequeñas y tienen una posición más horizontal que en los adultos[4], lo que dificulta el drenaje de líquido y ayuda a explicar por qué las alteraciones del oído medio son más frecuentes durante la infancia.
“Las alergias son muy comunes durante la primavera, pero eso no significa que cualquier molestia en los oídos deba darse por normal. Si existe un cambio en la forma de escuchar o un taponamiento que persiste, lo recomendable es identificar qué lo está provocando y actuar oportunamente. Muchas veces postergamos revisar nuestra audición porque pensamos que será un proceso más complejo o incómodo de lo que realmente es. Por eso, la invitación es a dejar de posponer nuestra audición y consultar cuando notemos cambios, especialmente considerando que las personas pueden tardar hasta siete años en revisar su audición después de notar dificultades para escuchar”, concluye el especialista de GAES Chile.



