
Ganar masa muscular, modificar la composición corporal o mejorar el rendimiento son
cambios que pueden estar ocurriendo aunque el número en la balanza se mantenga.
Especialista explica qué otros indicadores considerar al evaluar los resultados del entrenamiento.
Empezar a entrenar, mejorar la alimentación y, después de varias semanas, subirse a la
balanza para descubrir que el número prácticamente no se ha movido. Para muchas personas,
esa situación puede convertirse rápidamente en sinónimo de frustración o incluso llevarlas a
pensar que sus esfuerzos no están dando resultados.
Sin embargo, acorde a expertos, el peso corporal por sí solo entrega una mirada limitada
sobre los cambios que experimenta el organismo. Dos personas pueden pesar exactamente lo
mismo y tener composiciones corporales muy diferentes, dependiendo de factores como la
cantidad de masa muscular y grasa corporal.
“El peso es un dato, pero no necesariamente refleja por sí solo la evolución de una persona.
Cuando comenzamos a entrenar podemos generar cambios en nuestra composición corporal,
como aumentar masa muscular, sin que eso se traduzca necesariamente en una gran variación
en la balanza”, explica Fúlvia G. Hazarabedian, nutricionista de Bio Ritmo.
Cuando el cuerpo cambia y el peso no
Uno de los fenómenos que puede ocurrir al combinar entrenamiento y una alimentación
adecuada es una modificación en la composición corporal. Por ejemplo, una persona puede
disminuir su porcentaje de grasa mientras desarrolla masa muscular y mantener un peso
relativamente estable durante el proceso.
Por eso, concentrarse exclusivamente en los kilos puede invisibilizar otros avances. La
forma en que queda la ropa, los cambios en las medidas corporales, el aumento de fuerza o
resistencia y una mejor recuperación frente al ejercicio también pueden entregar información
sobre la evolución de una persona.
“Si alguien logra aumentar las cargas que utiliza, realizar ejercicios que antes le costaban o
terminar una sesión con una mejor capacidad física, también estamos frente a avances. El
problema aparece cuando reducimos todo ese proceso a un único número”, agrega
Hazarabedian.
¿Qué mirar además de la balanza?
Para obtener una visión más completa del progreso, la especialista recomienda observar
distintos indicadores en conjunto:
● Composición corporal: conocer la proporción aproximada de masa muscular y grasa
permite entender mejor los cambios que está experimentando el cuerpo.
● Medidas corporales: el perímetro de cintura u otras zonas puede cambiar incluso
cuando el peso permanece relativamente estable.
● Rendimiento: levantar más peso, completar más repeticiones o mejorar la resistencia
son señales concretas de progreso.
● Recuperación y energía: sentirse con mayor energía durante el entrenamiento y
recuperarse mejor entre sesiones también puede reflejar una adaptación positiva.
● Cómo se siente y funciona el cuerpo: mayor movilidad, fuerza y facilidad para realizar
determinadas actividades cotidianas son cambios que la balanza no puede registrar.
La alimentación también es parte del resultado
La composición corporal tampoco depende únicamente del entrenamiento. Una
alimentación adecuada cumple un rol importante en la recuperación, el mantenimiento y
desarrollo de la masa muscular y debe responder tanto a las necesidades como a los objetivos
de cada persona.
“Cuando el peso no cambia, muchas veces la primera reacción es comer menos. Pero antes de
restringir alimentos, es importante mirar el proceso completo: cómo estamos entrenando, cómo
nos estamos alimentando y qué cambios están ocurriendo en nuestra composición corporal. La
balanza es solo una parte de esa evaluación”, concluye Hazarabedian.



