Salud

Consejos para quemar más calorías de manera natural

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Septiembre es sinónimo de Fiestas Patrias, celebraciones, asados y comida típica. Por eso, no es extraño que post-18 muchas personas piensen en “empezar la dieta” para recuperar los kilos ganados y llegar al verano sintiéndose mejor.


Sin embargo, recuperar el equilibrio después de las celebraciones no implica recurrir a
dietas restrictivas ni medidas extremas. Existen estrategias sencillas que pueden
ayudar al organismo a aumentar su gasto energético de manera natural y que, más allá
de septiembre, pueden incorporarse como hábitos durante todo el año.


“Es importante recordar que no existe una fórmula mágica. Combinar una
alimentación equilibrada, buena hidratación, entrenamiento inteligente, sueño
adecuado y más movimiento a lo largo del día puede marcar la diferencia en el gasto
calórico, todo de forma natural y sostenible”, señala la médica especialista en nutrición
clínica y obesidad, Dra. Rocío Medina, miembro del Consejo Consultor de Nutrición de
Herbalife.


A continuación, algunos consejos de la experta para incorporar en la rutina diaria:

  1. Consumir más proteínas en las comidas
    Los alimentos ricos en proteínas aumentan el llamado efecto térmico de los alimentos,
    es decir, el organismo gasta más energía para digerirlos y metabolizarlos. Evidencias
    científicas muestran que la digestión de las proteínas puede consumir alrededor del
    20% al 30% de las calorías ingeridas, un porcentaje mayor al observado con
    carbohidratos y grasas. Además, las dietas con mayor contenido proteico se asocian
    con mayor saciedad, lo que puede favorecer el control de la ingesta, y pueden
    contribuir a la preservación de la masa magra, especialmente durante procesos de
    pérdida de peso a corto plazo.
  2. Incluir fibras solubles en el día a día
    Presentes en alimentos como avena, cebada, legumbres, frutas ricas en pectina (como
    manzana y cítricos) y semillas (psyllium, linaza y chía), las fibras solubles forman un gel
    en el tracto digestivo que retrasa la digestión y la absorción de los carbohidratos,
    ayudando a reducir los picos de glucosa después de las comidas. Según una revisión
    publicada en la revista Foods, este efecto contribuye a una respuesta de la insulina
    más controlada, reduce los picos de glucosa después de las comidas y favorece un
    metabolismo más equilibrado a lo largo del tiempo. “Además, algunas fibras solubles
    ayudan a mantener el microbioma intestinal equilibrado”, añade Rocío Medina.
  3. Entrenar en ambientes más frescos (o climatizados)
    Realizar actividad física en temperaturas más moderadas puede aumentar levemente
    el gasto calórico, ya que el cuerpo necesita trabajar más para mantener su temperatura. De acuerdo con un estudio publicado en el Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, la exposición al frío estimula la activación de la grasa parda, un tipo de tejido especializado en la producción de calor y asociado a un mayor consumo energético. Este mecanismo ayuda a explicar por qué los ambientes más frescos —como horarios de menor temperatura o espacios con aire acondicionado— pueden favorecer un gasto energético ligeramente mayor durante el ejercicio.
  1. Apostar por el HIIT
    El entrenamiento intervalo de alta intensidad (HIIT) se considera uno de los métodos
    más eficientes para optimizar el gasto calórico en menos tiempo. Según una revisión
    publicada en el Journal of Sports Sciences, los ejercicios de alta intensidad generan un
    mayor efecto EPOC (consumo de oxígeno posterior al ejercicio), haciendo que el
    cuerpo continúe gastando energía incluso después de finalizar el entrenamiento. “Vale
    la pena considerar sesiones de HIIT de dos a tres veces por semana, con una duración
    de 4 a 15 minutos. Pueden ser tan eficaces como los ejercicios de mayor duración,
    siempre que estén bien orientadas para evitar lesiones”, aconseja la especialista de
    Herbalife.
  2. Beber más agua — de ser posible, fría
    Mantener una buena hidratación resulta clave para el correcto funcionamiento del
    metabolismo, ya que el agua participa en múltiples funciones del organismo, ayuda en
    la eliminación de desechos y contribuye al rendimiento físico, reduciendo la fatiga.
  3. Moverse más a lo largo del día
    El cuerpo gasta energía en actividades simples de la rutina diaria, como caminar, subir
    escaleras o pasar más tiempo de pie. Este gasto se conoce como NEAT (Non-Exercise
    Activity Thermogenesis) y, según estudios, puede representar una parte importante de
    las calorías quemadas diariamente. Por eso, pequeñas elecciones —como ir
    caminando a lugares cercanos, estacionar más lejos o preferir las escaleras— pueden
    marcar la diferencia en el gasto energético diario.
  4. Apostar por la cafeína con moderación
    La cafeína estimula el sistema nervioso central y puede aumentar de forma temporal
    el gasto energético y la oxidación de grasas, según un estudio publicado en el
    American Journal of Clinical Nutrition. Además, su efecto puede contribuir a mantener
    el cuerpo activo durante más tiempo. Café, yerba mate o té verde pueden ser aliados,
    siempre respetando la sensibilidad individual.

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