
Al recibir el reconocimiento, von Chrismar planteó que la inteligencia artificial obliga a las organizaciones a reforzar aquello que la tecnología no puede reemplazar, como el juicio, la ética, la conexión humana y la cultura.
Eugenio von Chrismar, gerente general de Bci, recibió el Premio CEO DCH a la
Excelencia en la Dirección de Personas, reconocimiento otorgado por la Organización
Internacional de Directivos de Capital Humano (DCH), durante su Encuentro Anual en
Chile.
La distinción reconoció su liderazgo en el desarrollo de una gestión de personas
basada en el talento, la construcción de equipos de alto rendimiento y una cultura
organizacional centrada en las personas. También valoró la implementación de
políticas de talento humano y el impulso de ambientes de trabajo seguros y
saludables.
El premio fue entregado en el ESE Business School, en una instancia que reunió a
líderes empresariales y ejecutivos del ámbito de recursos humanos. Durante la
actividad, von Chrismar agradeció el reconocimiento y sostuvo que la transformación
que ha vivido Bci en los últimos años ha estado directamente vinculada con su cultura
corporativa.
“En Bci tomamos una decisión estratégica innegociable: evolucionar radicalmente
nuestra forma de operar, sin descuidar los principios de integridad, respeto y
excelencia que nos definen. Nuestra cultura ha sido el verdadero motor de esta
transformación”, señaló von Chrismar.
En su intervención, el gerente general de Bci también destacó que este proceso ha sido
resultado de un trabajo colectivo. En ese sentido, reconoció especialmente al Comité
de Dirección y al equipo de Gestión de Personas, al que atribuyó un rol central en el
cuidado y proyección de la cultura del banco durante una etapa de crecimiento,
expansión internacional y cambio tecnológico.
Al cerrar, von Chrismar abordó los desafíos que plantea la inteligencia artificial para las
organizaciones. A su juicio, en un entorno cada vez más automatizado, el liderazgo
humano adquiere una relevancia aún mayor. “La inteligencia artificial nos obliga a ser
radicalmente humanos. Mientras la tecnología procesa datos, las personas debemos
aportar juicio, ética y conexión real. La tecnología puede convertirse en un commodity.
Nuestra cultura, en cambio, es lo único que nadie puede copiar”, agregó.



