
Conozca los errores que pueden comprometer la nutrición de quienes deciden adoptar una alimentación vegetariana
Adoptar una alimentación vegetariana puede aportar
beneficios para la salud. Estudios asocian este patrón alimentario con un mejor perfil de
colesterol y control de la glucemia, un menor peso corporal y un menor riesgo de enfermedad
isquémica del corazón. Sin embargo, simplemente eliminar la carne del plato no convierte
automáticamente una alimentación en saludable.
“Sin una planificación y orientación adecuadas por parte de un médico o nutricionista, algunas
elecciones pueden resultar en una baja ingesta de proteínas, vitaminas, minerales y
compuestos antioxidantes importantes para el organismo”, señala la nutricionista Clara Lucía
Valderrama, miembro del Consejo Consultor de Nutrición de Herbalife.
A continuación, los errores más comunes:
- Eliminar la carne sin orientación
La decisión de eliminar la carne de las comidas puede dejar vacíos importantes en la
alimentación, principalmente en relación con las proteínas y algunos micronutrientes. Por eso,
la orientación de un nutricionista es importante para reorganizar la alimentación de acuerdo
con el tipo de vegetarianismo, la edad, la rutina y las necesidades individuales.
“No se trata solo de eliminar la carne, sino de entender qué nutrientes aportaba y en qué
alimentos se pueden encontrar. Los porotos, las lentejas, las arvejas, los garbanzos, la soya y
sus derivados son importantes fuentes de proteína vegetal. Quienes mantienen los huevos y
los lácteos en su alimentación también cuentan con estas opciones”, explica la nutricionista.
- Pensar que cualquier proteína vegetal es suficiente
Además de ser importante para quienes buscan ganar y mantener masa muscular, la proteína
participa en el mantenimiento de los tejidos, la producción de enzimas y hormonas y muchas
otras funciones del organismo.
Las proteínas están formadas por aminoácidos, nueve de los cuales se consideran esenciales
porque el cuerpo no puede producirlos y, por lo tanto, deben obtenerse a través de la
alimentación. Los diferentes alimentos de origen vegetal presentan distintos perfiles de estos
aminoácidos. Por eso, variar las fuentes de proteína a lo largo del día ayuda a garantizar una
ingesta adecuada.
“La combinación de arroz y lentejas es perfecta para obtener los aminoácidos que el cuerpo
necesita. Sin embargo, una persona vegetariana no debería limitarse a estos dos alimentos y
es importante que consuma diferentes fuentes de proteína a lo largo del día. La soya, por
ejemplo, se destaca entre los alimentos de origen vegetal porque aporta todos los
aminoácidos esenciales en buenas proporciones”, explica la nutricionista.
- Olvidarse de las vitaminas y los minerales
La proteína suele ser la primera preocupación de quienes dejan de comer carne, pero no
debería ser el único nutriente que se evalúe. La vitamina B12, el hierro, el calcio, la vitamina D,
el zinc, el yodo y el omega-3 también son importantes y pueden requerir una planificación más
cuidadosa, dependiendo de los alimentos que se excluyan y del patrón alimentario adoptado.
La vitamina B12 merece especial atención, ya que se encuentra naturalmente en cantidades
relevantes principalmente en alimentos de origen animal. En estos casos, los alimentos
fortificados y/o la suplementación pueden ser necesarios.
“Es importante evaluar a cada persona de manera individual. Esto no significa que todas las
personas vegetarianas tendrán deficiencia de estos nutrientes, de ahí la importancia de contar
con una evaluación profesional”, señala Clara Lucía Valderrama.
- Pensar que todo alimento plant-based es saludable
Hamburguesas, nuggets, salchichas y otros productos a base de vegetales pueden facilitar la
rutina, pero el término plant-based no es sinónimo de un alimento nutricionalmente
equilibrado.
Dependiendo de su composición, estos productos pueden contener cantidades elevadas de
sodio y grasas saturadas, y bajos niveles de proteínas y fibra. Por eso, es importante comparar
la información nutricional y la lista de ingredientes.
“Lo ideal es que la base de la alimentación siga estando compuesta principalmente por
alimentos naturales y saludables, como frutas, vegetales, porotos, lentejas, garbanzos, tofu y
cereales integrales”, señala la especialista.
- Caer en la monotonía alimentaria
Cuanto mayor sea la variedad de la alimentación, mayor tiende a ser también la diversidad de
fibras, vitaminas, minerales y compuestos bioactivos consumidos, lo que contribuye a que la
alimentación vegetariana sea nutricionalmente más completa.
“Una recomendación sencilla es observar los colores y los grupos de alimentos presentes en el
plato. A lo largo de la semana, se pueden alternar diferentes tipos de legumbres, cereales,
verduras, frutas, semillas y frutos secos”, recomienda la nutricionista.



