Salud

“Cerrar una etapa”: el rol de la reconstrucción abdominal tras una gran pérdida de peso

40views

El procedimiento, que en Interclínica aumentó un 281% durante el último año, ayuda a corregir secuelas físicas y funcionales que muchas veces persisten después del tratamiento de la obesidad.

Durante los últimos años, el aumento de las cirugías bariátricas ha abierto una nueva etapa en el tratamiento de la obesidad: la reconstrucción corporal y el bienestar integral de los pacientes. Para muchos, este proceso no termina con la pérdida de peso, sino cuando logran recuperar funcionalidad, comodidad y confianza en su vida cotidiana.

En ese contexto, la abdominoplastía ha cobrado un rol cada vez más relevante. Tras una baja importante de peso, el exceso de piel y la flacidez abdominal pueden generar molestias físicas, dificultades para realizar actividad física, irritaciones cutáneas como el intertrigo y un fuerte impacto en la autoestima. Por eso, especialistas recalcan que se trata de una cirugía con un importante componente reconstructivo, que va mucho más allá de lo estético.

Más posibilidades

En Chile, el acceso a esta intervención se amplió con la incorporación del Bono PAD de Fonasa para reconstrucción de pared abdominal. Este beneficio permite a afiliados que cumplen determinados requisitos clínicos acceder a la cirugía en prestadores privados en convenio, con un copago conocido y cobertura definida.

Este mecanismo ha permitido que muchas personas que antes veían esta alternativa como algo inalcanzable puedan completar una etapa de recuperación que, en muchos casos, comenzó varios años antes. Se exige un IMC > 30 (o > 25 si el paciente tiene entre 55 y 65 años) más un pliegue abdominal que cuelgue al menos 5 centímetros por debajo del pliegue inguinal.

Según datos del grupo Interclínica, que cuenta con siete establecimientos de salud en cinco regiones del país, este tipo de procedimientos aumentó un 281% durante el último año.

Al desagregar por zonas, Quilpué (Los Carrera Interclínica) registró el mayor incremento, con un 746%; seguido por Santiago (Cordillera Interclínica), con 267%; La Calera (Los Leones Interclínica), con 147%; e Iquique (Tarapacá Interclínica), con 113%. En Arica (San José Interclínica), en tanto, durante 2025 se realizaron cerca de 70 procedimientos, luego de no registrar este tipo de intervenciones en el período anterior.

Un cambio que no siempre se ve

Lejos de tratarse únicamente de una cirugía estética, la abdominoplastía puede convertirse en la etapa final de un proceso reconstructivo para pacientes que han logrado una importante pérdida de peso, comenta el doctor Enrique Donoso, Director Médico de Los Carrera Interclínica. En estos casos, la intervención busca corregir las secuelas físicas que deja la obesidad, contribuyendo a mejorar tanto la funcionalidad como la calidad de vida.

“La piel cumple funciones protectoras y de soporte. Cuando existe un exceso importante de tejido abdominal, aparecen problemas como irritaciones crónicas, dificultades para la higiene, limitaciones para hacer ejercicio e incluso alteraciones en la postura. La cirugía busca corregir esas secuelas y favorecer una mejor calidad de vida”, explica el doctor Donoso.

Natalia Barrera (36 años de edad) convivió durante 18 años con la incomodidad física y emocional que le generaba el exceso de piel tras su proceso de pérdida de peso. Aunque muchas veces pensó en operarse, el costo de la intervención la obligó a postergarlo. La incorporación del Bono PAD le permitió acceder a una reconstrucción abdominal en Los Carrera Interclínica, en Quilpué.

“Después de vivir años sin sentirme realmente bien con mi cuerpo, esta reconstrucción de abdomen significó cerrar un círculo en mi vida; hoy siento que no necesito nada más para estar tranquila conmigo misma. Es importante entender que no se trata solo de estética, sino de una cirugía reconstructiva que ayuda a mejorar tu cuerpo, pero también tu alma”, relata.

Historias como la de Natalia, explica el doctor Donoso, son frecuentes entre pacientes que han enfrentado una importante pérdida de peso. “Si bien el objetivo inicial suele ser mejorar la salud física, el proceso también tiene un componente emocional que muchas veces permanece invisible”, señala.

“Muchas personas llegan después de haber logrado cambios enormes en su salud, pero siguen sintiendo que su cuerpo no refleja ese esfuerzo. La reconstrucción abdominal puede ayudar a disminuir esa brecha y favorecer una mejor integración de la nueva imagen corporal”, agrega la doctora Patricia Canales, psicóloga bariátrica de Cordillera Interclínica.

Un proceso integral

Al igual que ocurre con las cirugías bariátricas, las abdominoplastías requieren una evaluación médica completa y expectativas realistas. Los equipos clínicos consideran el estado nutricional del paciente, la estabilidad de su peso, las enfermedades asociadas y sus condiciones generales de salud antes de indicar el procedimiento.

“No todas las personas son candidatas para esta cirugía, y eso es importante decirlo. Generalmente hablamos de pacientes que han recorrido un camino largo, muchas veces después de años de obesidad o de una importante baja de peso. La abdominoplastía no reemplaza ese esfuerzo ni es un atajo; es una etapa más dentro de un proceso de recuperación que exige compromiso, estabilidad y preparación médica”, explica la doctora Canales.

Además, la recuperación implica cuidados específicos y un período de adaptación que puede extenderse varias semanas, con controles médicos y restricciones temporales para algunas actividades.

“La cirugía puede corregir una secuela física, pero la recuperación también involucra aspectos emocionales y de adaptación. Por eso, el acompañamiento profesional es fundamental y cada paciente debe vivir este proceso a su propio ritmo”, concluye la especialista.

Leave a Response