La caída del pelo no es sólo genética: estrés, malos hábitos y alimentación deficiente afectan a mujeres de cualquier edad

Diversos factores pueden estar detrás de la pérdida de cabello en mujeres, incluso sin que
existan antecedentes familiares. Especialistas advierten la importancia de un diagnóstico
oportuno, como el análisis con tricoscopio, y aconsejan abordar la salud capilar desde una perspectiva integral.
La caída del cabello en mujeres y hombres es una de las consultas más frecuentes
en clínicas especializadas y, aunque suele atribuirse de inmediato a factores
genéticos, en la mayoría de los casos existen causas menos visibles que influyen
directamente en la salud capilar. El estrés, la alimentación, los déficits nutricionales
y ciertos hábitos de vida juegan un rol determinante en la pérdida de pelo, incluso en
mujeres jóvenes y sin antecedentes familiares.
Especialistas advierten que el cabello es un reflejo del estado general del
organismo. Dietas restrictivas, desbalances nutricionales, falta de proteínas, hierro,
zinc, vitaminas del complejo B o vitamina D pueden debilitar el folículo piloso y
alterar el ciclo natural de crecimiento del pelo. A esto se suma el impacto del estrés
crónico -cada vez más presente en la vida moderna- que puede gatillar cuadros de
una caída difusa del cabello que suele aparecer semanas o meses después de
períodos de alta exigencia emocional o física.
En este contexto, el diagnóstico oportuno es clave. Uno de los exámenes más
relevantes hoy es el análisis con tricoscopio, una evaluación no invasiva que permite
observar en detalle el cuero cabelludo y los folículos pilosos mediante aumento
digital. Esta herramienta permite junto al examen clínico y los exámenes de
laboratorio información sobre el tipo de caída, el estado del folículo, la densidad
capilar y posibles alteraciones, permitiendo diferenciar si el origen del problema es
nutricional, hormonal, por estrés u otras causas, y así definir un tratamiento
adecuado y personalizado.
“La caída del cabello en mujeres no debe abordarse sólo desde lo estético. Muchas
veces es la manifestación de un desequilibrio interno, ya sea por estrés sostenido,
una alimentación deficiente o hábitos poco saludables. Por eso, una evaluación
integral es fundamental para lograr resultados reales y sostenibles”, explica la Dra.
Manuela Salas, médico tricólogo y jefa del área de tratamientos capilares de clínica
Terré
El enfoque actual apunta a mirar el problema de forma integral. Por ello, mejorar la
calidad de la alimentación, corregir déficits nutricionales, manejar el estrés, dormir
adecuadamente y revisar hábitos diarios como el uso excesivo de calor o peinados
muy tensos, son pasos esenciales para recuperar la salud del cabello. En muchos casos, estos cambios, acompañados de una evaluación clínica adecuada, permiten frenar la caída y estimular el crecimiento capilar.
Con 30 años de experiencia, Clínica Terré ha sido pionera en promover una mirada
integral de la salud capilar femenina, entendiendo que el pelo no se cae solo por
genética y que cada mujer requiere un diagnóstico personalizado.
“Cuando una mujer consulta a tiempo y se estudia la causa real de su caída de pelo,
los resultados suelen ser muy positivos. El mensaje es claro: no hay que normalizar
la caída capilar, se recomienda escuchar las señales del cuerpo y buscar
orientación profesional antes de que el problema avance”, concluye la Dra. Manuela
Salas.



