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Las dietas también pasan de moda: claves para no perderse entre tendencias

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Nuevas formas de alimentación y conceptos nutricionales aparecen constantemente. Saber qué significan y cómo se relacionan con nuestras necesidades permite tomar mejores decisiones.

Las tendencias alimentarias también tienen ciclos. Algunas desaparecen durante un tiempo, otras evolucionan y muchas regresan con nuevos enfoques, formatos o promesas. Así, dietas que alguna vez estuvieron en el centro de la conversación, como la keto, vuelven a aparecer, mientras conceptos como “low carb”, “alto en proteína” o “funcional” se incorporan cada vez más al lenguaje cotidiano de la nutrición.

Pero tendencias y conceptos no son necesariamente lo mismo. Mientras las primeras corresponden a determinadas corrientes o formas de alimentación que ganan popularidad, los segundos son términos que describen características de un alimento o de una dieta y que, impulsados por estas tendencias, terminan instalándose en envases, redes sociales y conversaciones cotidianas.

“Desde la perspectiva de los alimentos, es importante distinguir entre una tendencia y el atributo que comunica un producto. Términos como ‘low carb’ o ‘alto en proteína’ describen características específicas de su formulación, pero para comprender realmente qué estamos eligiendo es necesario mirar su composición completa y la información nutricional”, explica Marcela Moreno, ingeniera en alimentos de Kingsbury.

Conceptos para comprender

No siempre resulta fácil entender qué hay detrás de las palabras que aparecen en los envases o de los regímenes que se presentan como saludables. “Keto” o cetogénica, por ejemplo, describe un patrón de alimentación muy bajo en carbohidratos y alto en grasas. “Low carb”, en cambio, se refiere a una reducción de carbohidratos que no necesariamente alcanza las restricciones propias de la alimentación cetogénica.

A estos se suman expresiones como “alto en proteína”, “sin azúcar” o “funcional”, que hacen referencia a características específicas de un producto, pero que no permiten, por sí solas, determinar la calidad de una alimentación.

“Cuando un pan declara ‘low carb’, eso nos habla de una reformulación orientada a reducir carbohidratos, pero no basta para entender el producto completo. También hay que observar su perfil de ingredientes, fibra, proteínas y el rol que cumple dentro de una alimentación equilibrada. En Kingsbury, por ejemplo, existen alternativas con distintas características nutricionales, desde opciones bajas en carbohidratos hasta panes con un mayor aporte de fibra o proteínas”, señala Marcela Moreno.

Por eso, más que quedarse con la palabra que destaca en un envase o que se repite en redes sociales, la recomendación es revisar la información nutricional y mirar el alimento en su conjunto. No existe una única forma de alimentarse que funcione para todos: las necesidades de cada persona son diferentes y una tendencia no debería convertirse en una regla universal.

Aprender a elegir

Las tendencias alimentarias pueden cambiar, desaparecer y volver con nuevos enfoques, pero eso no significa que cada nueva moda deba traducirse en restricciones o en la eliminación de determinados alimentos. Más que adoptar reglas pasajeras, se trata de entender qué comemos y tomar decisiones de acuerdo con las necesidades de cada persona.

“Los alimentos no deberían evaluarse solo por una etiqueta de moda, sino por su composición, funcionalidad y aporte dentro de un patrón de consumo. El pan, por ejemplo, puede tener distintas formulaciones y características, y puede incorporarse de forma equilibrada según las necesidades de cada persona”, plantea Marcela Moreno.

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