
Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de una de cada tres mujeres entre 15 y 49 años presenta anemia a nivel mundial. La deficiencia de hierro es la causa más frecuente de anemia y
afecta especialmente a mujeres en edad fértil.
Durante la menstruación, la pérdida de sangre también implica pérdida de hierro
que el organismo necesita reponer. Cuando el sangrado menstrual es abundante o
prolongado, estas pérdidas pueden superar la capacidad del cuerpo para
recuperar sus reservas, favoreciendo la aparición de una deficiencia de hierro.
Sin embargo, muchas mujeres han aprendido a considerar estos sangrados como
“normales”, especialmente si han ocurrido durante años o si existen antecedentes
familiares de menstruaciones abundantes. Esta normalización puede retrasar la
consulta y dificultar un diagnóstico oportuno.
Al respecto, el hematólogo doctor José Luis Briones explica, “Esta normalización
puede profundizarse cuando existen antecedentes familiares o trastornos de la
coagulación hereditarios asociados al sangrado menstrual abundante, así si una
madre ha vivido menstruaciones excesivas como algo habitual, es probable que
también las interprete como normales en su hija, perpetuando el subdiagnóstico
de generación en generación”.
El impacto del sangrado menstrual abundante va más allá de la pérdida de sangre.
Puede asociarse a cansancio persistente, menor rendimiento físico, dificultades
para concentrarse, ausentismo laboral o escolar y limitaciones en las actividades
cotidianas.
Uno de los desafíos actuales es reconocer que un hemograma con niveles
normales de hemoglobina no siempre descarta una deficiencia de hierro. La
hemoglobina refleja la capacidad de la sangre para transportar oxígeno, mientras
que la ferritina permite evaluar las reservas de hierro del organismo.
“De forma sencilla, decimos que la hemoglobina es el efectivo en el cuerpo,
mientras que la ferritina representa los ahorros de hierro del cuerpo”, señala el
doctor José Luis Briones y añade, “La evaluación del sangrado menstrual
abundante no debe limitarse jamás a la hemoglobina. Solicitar un perfil férrico
completo con ferritina permite detectar la falta de reservas de hierro de manera
precoz, mucho antes de que se desarrolle una anemia evidente”.
La deficiencia de hierro puede manifestarse incluso antes de que aparezca una
anemia evidente. Entre las señales más frecuentes se encuentran cansancio
persistente, falta de energía, palidez, mareos, dolor de cabeza, dificultad para
concentrarse, sensación de falta de aire al hacer esfuerzos, palpitaciones,
uñas frágiles, caída del cabello o intolerancia al frío. Reconocer estos
síntomas, especialmente cuando se acompañan de menstruaciones abundantes,
es importante para conversar con un profesional de salud y evaluar si corresponde
realizar exámenes como hemograma y ferritina.
Señales de alerta de un sangrado menstrual abundante:
Se establece clínicamente que una mujer experimenta sangrado menstrual
abundante (SMA) si cumple con uno o más de los siguientes indicadores
prácticos:
Necesitar cambiar la toalla higiénica, tampón o copa menstrual cada una o
dos horas durante los días de mayor flujo.
Un periodo que dure más de 7 días.
Expulsión frecuente de coágulos de sangre grandes (de 2 centímetros de
diámetro o más).
Tener que despertarse a mitad de la noche de forma habitual
exclusivamente para cambiarse la protección menstrual.
Frente a casos seleccionados, como deficiencias importantes, intolerancia a
tratamientos orales o necesidad de una reposición más rápida de hierro, el médico
puede considerar distintas alternativas terapéuticas, incluyendo hierro intravenoso.
El doctor Briones destaca el papel de las terapias avanzadas: “El hierro
endovenoso moderno es una excelente herramienta médica. Esta alternativa
permite reponer las reservas de forma rápida, segura y ambulatoria en pocas
sesiones o en una sola aplicación de dosis alta. Aunque la indicación siempre
debe realizarse según la evaluación individual de cada paciente, esta terapia
evitaría hospitalizaciones prolongadas o transfusiones de sangre, devolviendo la
vitalidad y la calidad de vida de forma inmediata a las pacientes”.
El abordaje del sangrado menstrual abundante requiere una coordinación
interdisciplinaria urgente entre médicos familiares, ginecólogos y hematólogos, con el fin de diagnosticar a millones de mujeres que hoy sufren esta condición en silencio.



