Salud

¿Ronquera, una llaga que no sana o un bulto en el cuello? Las señales que podrían alertar sobre un cáncer de cabeza y cuello

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Con motivo del Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello que se conmemora cada 27 de julio, especialistas advierten cuáles son los síntomas que no se deben normalizar, los principales factores de riesgo y por qué consultar a tiempo puede mejorar el pronóstico.

¿Quién no ha pensado alguna vez que la ronquera es solo consecuencia de un resfrío o de haber hablado demasiado? Lo mismo ocurre con una llaga en la boca o una molestia al tragar, síntomas que muchas veces se dejan pasar. Sin embargo, cuando persisten por más de dos o tres semanas, es importante consultar, ya que podrían ser una señal de un cáncer de cabeza y cuello.
“No toda ronquera o lesión en la boca corresponde a un cáncer. Lo importante es prestar atención a su evolución: si estos síntomas persisten durante varias semanas, no mejoran o reaparecen, es recomendable consultar para realizar una evaluación oportuna”, explica el cirujano.

Señales que no se deben ignorar
Aunque el cáncer de cabeza y cuello puede manifestarse de distintas formas según la zona afectada, existen algunos síntomas que requieren atención cuando son persistentes:

  • Ronquera o cambios en la voz.
  • Dolor o dificultad para tragar.
  • Heridas o lesiones en la boca que no cicatrizan.
  • Aparición de un bulto persistente e indoloro en el cuello.
  • Sangrado oral persistente.
  • Congestión o sangrado nasal recurrente sin causa aparente.

¿Qué es el cáncer de cabeza y cuello?
Cuando se habla de cáncer de cabeza y cuello no se hace referencia a una sola enfermedad. Este término agrupa distintos tumores que pueden desarrollarse en la cavidad oral, lengua, labios, faringe, laringe, cavidad nasal, senos paranasales, glándulas salivales y otras estructuras de la cabeza y el cuello.
“Son tumores que pueden presentarse en distintas zonas anatómicas, pero que comparten factores de riesgo, síntomas y estrategias de prevención similares”, explica el especialista.

No solo afecta a fumadores
Históricamente, el consumo de tabaco y alcohol ha sido uno de los principales factores asociados a estos cánceres. Sin embargo, en los últimos años ha aumentado la importancia del Virus del Papiloma Humano (VPH), especialmente en algunos tumores de la orofaringe, que comprende las amígdalas, la base de la lengua y parte de la garganta.

Entre los principales factores de riesgo se encuentran:

  • Tabaquismo activo o pasivo.
  • Consumo excesivo de alcohol.
  • Infección por Virus del Papiloma Humano (VPH).
  • Exposición prolongada al sol, especialmente en el cáncer de labio.
  • Mala salud bucal e inflamación crónica de la cavidad oral.
  • Exposición laboral a determinadas sustancias químicas.

“La presencia de factores de riesgo no significa que una persona desarrollará la enfermedad, pero sí hace aún más importante mantener controles y consultar cuando aparecen síntomas que persisten en el tiempo”, señala el Dr. Cabané. 

La detección temprana puede marcar la diferencia
Al igual que ocurre con otros tipos de cáncer, un diagnóstico precoz permite acceder a tratamientos más efectivos y con mejores resultados funcionales.
“Detectar estos tumores en etapas iniciales puede marcar una diferencia importante en el pronóstico y en la calidad de vida posterior del paciente”, destaca el especialista.
El diagnóstico suele incluir una evaluación clínica y, dependiendo de cada caso, exámenes de imágenes y biopsias para confirmar la enfermedad.

¿Se puede prevenir?
Aunque no todos los casos son evitables, existen medidas que ayudan a disminuir el riesgo:

  • No fumar.
  • Evitar el consumo excesivo de alcohol.
  • Mantener una adecuada higiene bucal.
  • Utilizar protección solar en labios y rostro.
  • Vacunarse contra el VPH según las recomendaciones médicas.
  • Consultar oportunamente ante síntomas persistentes.

“En cáncer de cabeza y cuello, escuchar las señales del cuerpo puede marcar la diferencia entre un diagnóstico precoz y una enfermedad avanzada. Consultar a tiempo puede ayudar a preservar funciones tan importantes como hablar, tragar y respirar, además de mejorar las posibilidades de tratamiento”, concluye el Dr. Cabané.

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