
El cirujano pediatra, Dr. José Miguel Herrera de Clínica INDISA, explica los riesgos de postergar el tratamiento y cómo las nuevas técnicas permiten una recuperación mucho más rápida.
¿Alguna vez has notado un aumento de volumen en la ingle de tu hijo o hija al bañarlo, mudarlo, cuando llora o hace fuerza, que desaparece al acostarse o estar en reposo? Este puede ser uno de los principales signos de una hernia inguinal, una condición frecuente en niños que se produce por un defecto presente desde el nacimiento.
La hernia inguinal se manifiesta como un abultamiento blando en la zona de la ingle y, en algunos casos, puede extenderse hasta el escroto en los niños. Se origina cuando un pequeño conducto que comunica el abdomen con la ingle no se cierra correctamente antes del nacimiento. Esto deja un espacio por el que puede deslizarse contenido del abdomen, como un segmento de intestino y, en el caso de las niñas, en algunas ocasiones el ovario.
Es importante aclarar que la hernia no se produce porque el niño haga fuerza, llore o se mueva demasiado. El defecto anatómico ya está presente desde el nacimiento. Sin embargo, el llanto, la tos o el esfuerzo aumentan la presión dentro del abdomen, haciendo que la hernia se vuelva visible. Cuando el niño se relaja o se acuesta, el aumento de volumen puede disminuir o desaparecer.
Por esta razón, si notas este abultamiento, un buen consejo es tomarle una fotografía cuando sea visible. Esto puede ser de gran utilidad para el pediatra y posteriormente para el cirujano pediátrico, ya que la hernia puede no estar presente o ser evidente durante la consulta médica.
Una vez diagnosticada, la hernia inguinal requiere tratamiento quirúrgico, ya que se trata de un defecto anatómico que no se corrige por sí solo. Los masajes, las fajas o los medicamentos no permiten cerrar el conducto que permanece abierto. La cirugía consiste en reparar este defecto y es un procedimiento habitual en cirugía pediátrica.
En la mayoría de los casos, la intervención es ambulatoria: el niño ingresa, es operado y puede regresar a su hogar el mismo día para continuar su recuperación. Posteriormente, deberá seguir las indicaciones del equipo médico respecto del reposo y asistir al control postoperatorio correspondiente.
“Detectar y tratar oportunamente una hernia inguinal es fundamental, ya que una de sus principales complicaciones es que la hernia se atasque o quede atrapada. Esto ocurre cuando el contenido que salió del abdomen no puede regresar a su posición normal. Si un segmento del intestino permanece atrapado durante un período prolongado, su circulación sanguínea puede verse comprometida y generar complicaciones que requieren atención urgente. En Clínica INDISA, además, contamos con el beneficio de Copago $0 en más de 20 cirugías para pacientes con Isapre o Fonasa, de acuerdo con el porcentaje de cobertura de su previsión, facilitando el acceso oportuno a estos tratamientos cuando están indicados”, explica el especialista de Clínica INDISA.
En Clínica INDISA, el manejo de la hernia inguinal infantil se aborda de manera integral, con un equipo especializado en cirugía pediátrica y protocolos orientados a entregar una atención segura y favorecer una recuperación adecuada. Si notas un aumento de volumen en la ingle de tu hijo o hija, especialmente si aparece con el llanto o el esfuerzo y desaparece en reposo, es recomendable consultar oportunamente para evaluar su causa y definir el tratamiento más adecuado.



